Experimental Experience
Generalmente no pienso en hacer cosas que satisfagan mi deseo de felicidad, siempre busco lo ordinario y enfermante de la vida. No encuentro razones dentro de una situación razonable, suelo equivocarme al caminar y dando vueltas llegó a sentir que pierdo tiempo siguiendo tus pasos.
Las cuerdas de una guitarra llenan un vació que escondo cada vez que dicen mi nombre, la letra de una canción o de algún escrito sobre un pasaje de mi vida o que invento tratando de disfrazar algo real, son rituales que repito siempre al borde de un abismo lleno de imágenes coloridas, sabrosas e inodoras.
Fríos días de semana pasan entre las calles con vientos que llevan y traen somnolientos latidos de un corazón roto. Al ras de la vida recuerdo haberte visto caminando a mi lado, sonriendo y saboreando un caramelo de fresa, y con sabor dulce de cualquier estación te despedías como siempre frente al mismo portal.
El viejo barrio donde crecimos se ve ahora vacío y callado, la gente con la que corríamos siguiendo una pelota o tratábamos de encontrar en juegos de niños se fueron para no volver, han volado tan lejos que pueden ser olvidados; también hay quien nos han olvidado por convicción, pero estamos los que sin darle premio a lo añorante y melancólico, conservamos la esencia de aquella vida que nos hizo felices.
(Texto elaborado hace un año y medio, sin haber sido publicado por parecer tonto. Ahora soy más valiente).
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